“Caminante no hay camino, se hace camino al andar…” Estos versos de Antonio Machado me han marcado muchas veces mi devenir en mi vida… Claro, para una persona natural suena estupendo eso de poder improvisar (se hace camino al andar) y salir bien parado en el proceso. Sin embargo, cuando esto ocurre en un Gobierno o en la dirección de una alta empresa (como es un Estado), suena más a demasiado desorden que a otra cosa. Paso a explicar a qué me refiero.
Una vez lo dije y lo haré. Soy un tipo eminentemente crítico y, a pesar de ser claramente un tipo de tendencia derechista (sin ser fanático), dije que, en los momentos de mis críticas más ácidas a la Concertación y sus adlátares (Frei, Lagos, Bachelet y asociados… suena a buffete de abogados, ja), si tenía que criticar al Gobierno de Piñera o al propio Presidente, lo haría sin contemplaciones. Pues acá estoy y en eso estoy. Partamos por el principio, con un tema que ya me tiene dos puntos más arriba de la coronilla: la famosa transparencia.
A todos nos gusta, ya sea por un genuino ánimo republicano de control o por simple voyerismo personal, saber en qué gastan nuestros impuestos; sin embargo, esto de “saber” radica en eufemismo falaz radicado en el populus, que dice que nosotros financiamos a todo el Estado con nuestros impuestos, además de la otra falacia que indica que Chile es un país con muy baja corrupción. Ante estos dos argumentos falaces y con el absurdo fin de “darle herramientas y una cultura real de fiscalización al ciudadano común” nació el famoso Consejo para la Transparencia (CPLT), ente autónomo, cuyos miembros son elegidos por el Congreso Nacional. Para no latear a nadie, el CPLT empezó como todo organismo nuevo, tanteando hasta donde podía llegar y cuando “cachó” que tenía harto espacio, se tiró con todo y se transformó en una suerte de adalid de la fiscalización, topándose escandalosamente con el trabajo que realiza la Contraloría General de la República, dicho sea de paso, órgano con el cual lleva varios entredichos sin solución. Todo el mundo (y cuando digo eso, hablo del prácticamente cualquier ser humano que sepa cómo escribir su nombre en Chile) se sintió con el poder necesario para enterarse de las cosas más insólitas, amparados en una gomosa legislación inconclusa y mal redactada, llamada “Ley de Transparencia”. Para más remate, el CPLT ha hecho gala de una incorrección política y administrativa espantosa, metiéndose en asuntos que, por ley, ni siquiera tiene competencia, arrastrando, de paso, a que numerosas autoridades terminen perdiendo la paciencia (como el Contralor Mendoza, que me consta tiene entre ceja y ceja al Presidente del CPLT, Raúl Urrutia) y mandándose “condoros” impresentables, como los del ex Ministro Ravinet. Pero mi tema crítico pasa por otra cosa… en cierto modo, está bien que haya un organismo que obligue a transparentar cosas que son, aparentemente, medio oscuras… Sin embargo, creo que estamos cayendo, para variar, en la exageración y sus autoridades, empoderadas por esta suerte de apoyo ciudadano, se han transformado en una rara mezcla de Ser Supremo Omnipresente, del tipo Gran Hermano en “1984″ (Orson Wells, 1949) y de Amigo de los Pobres… En mi humilde concepto, es una soberana estupidez. ¿Por qué un ente del Estado tiene que transparentar su decisión de comprarle o no una cuchara a uno u otro proveedor? ¿No está la Contraloría General de la República para FISCALIZAR el cómo, quién y por qué se gastan los recursos del Estado? ¿Por qué hubo que crear no se cuantas Oficinas de Transparencia en todos los organismos públicos, con el consabido costo para el erario fiscal (gente, muebles, espacios, computadores, etc.), con el objeto de contestar un 95% de preguntas que son una soberana tontería o unas salidas de madre impresentables? ¿No? Pues es cosa que se peguen una vueltecita por los sitios de Transparencia de cualquier repartición pública y se darán cuenta de lo que digo… Esta suerte de “transparentitis” galopante que les dió a algunos chilenos es para morirse de vergüenza… ¿quieren un caso cualquiera? Pues aquí tienen uno que es una joya… un señor cualquiera envía un reclamo al Ministerio de Defensa, interpelando el por qué, si los Ministerios están disminuyendo su personal, las FF.AA. están constantemente recontratando gente retirada para cubrir puestos en ellas… Súper buena pregunta, ¿no? Es decir, claro, si viniese de un ciudadano preocupado por el tema… ¿Pero qué pasa si el reclamo viene de un ciudadano que estuvo durante 19 años de su vida viviendo en esa condición, es decir, recontratado por una de las ramas de la Defensa? ¿Suena a lo menos raro, no? Perdón… suena a la típica reacción “del picado”… Bueno, ESA es una de las preguntas que llegan, en este caso, al Ministerio de Defensa, claro, todo avalado por el famoso Consejo para la Transparencia… ¿eso es transparencia? ¿O simplemente estupidez? El CPLT NO ESTÁ ni puede estar por sobre la Ley. El famoso puente, fue comprado a través de fondos obtenidos de la Ley Reservada del Cobre, POR LEY (y tal como su nombre sagazmente lo indica) no puede indicar los detalles de su licitación. POR LEY… ¿se entiende eso? Y ojo, no es una ley de carácter interpretativo, sino más bien todo lo contrario, deja muy poco espacio a la imaginación. Es por eso que defiendo lo indefendible y le encuentro razón al ex ministro Ravinet cuando dice que el puente “vale callampa”… No es que la estructura valga champiñón, sino todo lo contrario… el puente vale mucho, pero como concepto, da igual el tamaño o el costo… el concepto es lo que importa, no el hecho. El concepto de que el CPLT no debe ni puede pasar por encima de la ley para cumplir su discutible cometido. Para eso, insisto, está la Contraloría, que tiene muchas más herramientas legales para fiscalizar… y por último, está la Cámara de Diputados, que en vez de estar preocupados dónde aterriza el helicóptero del Presidente Piñera (si, Gabriel, Ascencio, para tí va el palo), deberían estar preocupados de fiscalizar lo que huele mal en serio. Y ojo, si le sumamos la inexplicable actitud del abogado RN Raúl Urrutia, Presidente del CPLT, que parece que le gustó eso de aparecer en la tele, nos ponemos a farandulizar un tema más que serio. Y en eso, el Gobierno se ha manejado realmente mal. Pero mal en serio. ¿Les costaba mucho decir eso, que el puente estaba comprado bajo la Ley del Cobre y no empezar a dar explicaciones raras como eso de que las FF.AA. no actuarían en caso de catástrofe, cosa que además es una falacia, por mandato constitucional? ¿Por qué un simple civil de a pié lo piensa (yo) y no lo hace un grupo de gente que se supone está para eso? El famoso segundo piso está dando palos de ciego y eso, créanme, para nadie es bueno.
Lo de Evo… mala tu broma, negro… (en el sentido cariñoso de la palabra.. me da igual que sea negro, verde o azul)… es decir, no puedes, Evo, tirar a la chacota un tema que para muchos en tu propio país es más espinudo que un cáctus de Atacama (soy un genio con las analogías)… ¿O hablabas en serio, se te salió y te chupaste entero cuando te diste cuenta del “condoro” y de que Chile le podía “clavar” un reclamo diplomático del porte de un buque? (Ups, perdón por el ejemplo…). ¿O no será que de pronto te poseyó el espíritu del Mariscal Santa Cruz y quieres revivir el imperio de los Incas? No, pues, don Morales… las relaciones internacionales entre los pueblos no se manejan con bromas entre amigos cuando estás en plena cuenta pública a la nación… ¿no ves, Evo, que a lo mejor hasta te creen que el “gasolinazo” no fue culpa tuya y empiezan a marchar hacia Atacama, para “recuperarla”? Y con lo difícil que es caminar por el desierto, ni te cuento en el problemita que te meterías para alimentar a toda esa gente, Evo… O sea, pongámosle seriedad al asunto, don Morales… menos chalecos y más neuronas… ¿te parece?
El cambio de Gabinete en el Gobierno de Piñera me pareció algo lógico, a todo esto. Es decir, meter a Allamand a Defensa fue una jugada magistral… para qué decir a la señora Matthei… De un plumazo nos quedamos sin proyecto de Vida en Común y sin proyecto de aborto terapéutico y ni se despeinó la jaspeada cabellera de don Sebastián. Es decir, si ALGUIEN remotamente cree que esta movida se hizo por las cualidades en Defensa de Allamand (por Dios, si ni siquiera es parte de la Comisión de Defensa) o de lo pro-trabajadores que la Evelyn (juaaaa…), está más perdido que poroto en paila marina. Lo de Golborne, a todo esto, no sé… no me convence. ¿Piñera lo quiere perjudicar o lo quiere ayudar? Para los que apoyan lo primero, el ejemplo está en que lo mandó a los “leones” cuando le dijo que solucionara el tema en Punta Arenas, sabiendo que era un tema impopular… Y para los que dicen que lo está potenciando, justamente opinan, en este mismo caso, que el asunto estaba casi solucionado, la Asamblea Ciudadana estaba medio quebrada y todo estaba “cocinado” para una salida rápida… ¿Qué será, qué será? Porque está claro que el bueno de Laurence es una viviendo una suerte de “síndrome Bachelet”, es decir, está siendo ungido por las encuestas y el pueblo como candidato por su sector… ¿en qué quedará esta aventura? Yo que Golborne (por suerte NO estoy en sus zapatos), me dejaría querer y seguiría haciendo las cosas bien y calladito hasta que que ponga otro huevo y alguien deba cacarear, según reza el sabio adagio popular…
Como último tema, lo de Punta Arenas… Podría cortar unas dos toneladas de paño al respecto, pero voy a intentar ser discreto y mesurado. ¿Saben qué tiene de bueno un movimiento ciudadano? Que todos, en mayor o menor medida tienen derecho a expresarse en aras de lo que ellos creen es el bien común de la comunidad. ¿Saben lo malo de un movimiento ciudadano? Que todos, en mayor o menor medida, tienen derecho a expesarse en aras de lo que ellos creen es el bien común de la comunidad. ¿Es broma? Para nada… El ejemplo es tan simple como que se llegó a acuerdo en una mesa totalmente quebrada, en que los alcaldes nos se hablaban con los dirigentes gremiales y que los gremiales no se hablaban con algunos sindicatos… ¿eso es representatividad? ¿Cuánta gente partió entusiasmada y terminó yéndose para su casa, aburrida de que los hayan usado para otros fines? No voy a entrar a pelear de la legalidad o justicia de lo que piden los magallánicos (aunque en una línea, creo que se están pasando un poquito de listos con el tema del gas), pero creo que el método de autoencerrarse a cal y canto no es, ni por asomo, la mejor de las soluciones… en la antigüedad, cuando una ciudad hacía eso, en el 99,76% de los casos, los habitantes terminaban rindiéndose sin condiciones… y en el 0,34% restante, se morían todos de hambre… Lo dejo a su arbitrio, amigos magallánicos…
Un abrazo a todos,
Eisen